Este texto no fue escrito por un líder de opinión al que usted descalifica su labor periodística por estar en contra suya, ni por un militante de algún partido político dentro de “La Mafia del Poder” al que lleva acusando en los procesos electorales anteriores, ni por un hijo pirruris de algún empresario al que desprecia por acumular riqueza por el esfuerzo de su trabajo. Es escrito por un ciudadano elector que tendrá la segunda oportunidad en la vida de participar en una elección que pasará a la Historia por la coyuntura mundial y los fenómenos sociales que suceden en diversas partes del mundo.

Soy un ciudadano, uno de los más de 87 millones de electores quienes estamos convocados a las urnas en julio próximo. Al que vio desde la infancia cómo ha crecido mediáticamente y políticamente, en papel de víctima y de victimario —Casos como los videos de Carlos Ahumada, el desafuero orquestado por la oposición, su primera elección en 2006, el plantón en Paseo de la Reforma, la falsa autoproclamación como Presidente, los desencuentros con el PRD, entre otros—; en cómo gobernaba el extinto Distrito Federal de ese entonces, con innumerables errores en decisiones políticas, en cómo contradices tus declaraciones públicas en la acción dentro de las tres campañas electorales que ha participado.

Fundó su propio partido hace un lustro, como un movimiento social antes de su registro ante el INE. Arrasó, para ser en una primera elección, con cinco delegaciones, la Asamblea Legislativa de la ciudad que gobernó y diversos municipios; en que el resultado no ha sido nada favorecedor. Aumentó la inseguridad considerablemente, no se combatió la corrupción, incluso uno de los delegados, Rigoberto Salgado, estuvo ligado con el Crimen Organizado cuando fue acribillado “El Ojos”. Estuvo a nada de ganar en el Estado de México y dando batalla en Veracruz; resultaron ganadores los partidos y coaliciones a las que perteneció en su momento, al que posee un rencor por el que quizás no lo dejaron hacer su voluntad.

¿Cómo pretendes que vote por ti con todo este historial, narrado a voz propia por casi dos décadas? ¿Cómo pretendes que vote por ti cuando defiendes un modelo económico paternalista que llevó a México a una recesión e inflación inigualables en los setentas y ochentas como lo hicieron Luis Echeverría y José López Portillo con descarado nepotismo? ¿Cómo pretendes que vote por ti cuando tienes de aliado a Napoleón Gómez Urrutia, a Elba Esther Gordillo, a René Bejarano y Dolores Padierna, a Manuel Bartlett y Lino Kodorri, a Nestora Salgado, a un partido acusado de desvíos en Nuevo León y un partido de origen evangélico? ¿Cómo pretendes que vote por ti cuando postulas a un exfutbolista para gobernador de Morelos, un actor y una periodista como diputados, y personalidades distinguidas en corrupción por un cargo de gobierno?

Estos cuestionamientos no sólo están en la mente de un estudiante de periodismo, los hacemos quienes no simpatizamos con tu retórica. Quienes no caemos en un discurso populista al que tus votantes y simpatizantes no dudan de tu moral, no cuestionan tus propuestas, no indagan tu pasado. Hasta enaltecen tu presencia como un héroe mártir, comparándote con expresidentes, de un mito, de un personaje que es todo menos persona. Por ello posees el adjetivo descalificativo “Mesías Tropical“.

¿Cómo pretendes ser democrático cuando no aceptas una crítica, aunque sea constructiva? ¿Cómo pretendes ser democrático cuando no posees la humildad de reconocer tus errores y culpar a otros de tus fracasos? ¿Cómo pretendes ser democrático si cuando pierdes mandas “al diablo las instituciones“? ¿Cómo pretendes ser democrático si durante tus tres campañas electorales no has reconocido ninguna victoria de tus adversarios?

Es evidente que jamás cambiarás, que eres necio y terco. Que buscas imponer y no consultar. Que mientes diario, que tu delirio de grandeza jamás hará ver tus errores por lo que has perdido dos elecciones presidenciales. Que te postulas como alguien único en la política mexicana al no ser corrupto, cuando representas la retrotopía en persona y tu equipo está integrado por lo que más críticas en tus discursos.

Que por ello los empresarios, expertos en economía y las calificadoras te consideran un “Analfabeta económico” a tus espaldas. Que por ello los periodistas te hacen trizas en los programas de análisis, en columnas de opinión y en redes sociales por la retórica que aplicas en cada declaración. Que una parte de la sociedad sólo votaría por ti por lástima del “¿Qué tan mal nos puede ir?” y no por tus propuestas.

Y ante ello, Andrés Manuel ¿Cómo pretendes que vote por ti?

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