Buscar y encontrar son dos conceptos que se han extendido más allá de un mero límite sobre objetos y/o personas, ahora buscamos ideas, lugares, estados de ánimo, sentimientos, entre otras cosas, es algo que se ha convertido en parte esencial de las personas. Esa misma esencia se ha traslado a Search Party, una serie de humor negro creada en 2016 por Sarah-Violet Bliss, Charles Rogers y Michael Showalter, la cual a lo largo de 50 capítulos repartidos en cinco temporadas toma a la búsqueda como la idea principal de la trama.

A partir de aquí puede haber ligeros spoilers.

Todos buscamos algo

La serie comienza con la desaparición de Chantal Whiterbottom (Clare McNulty) una compañera de la universidad de Dory Sief (Alia Shawkat), lo que lleva a la protagonista a obsesionarse con el caso y tratar de encontrar respuestas. En su camino Dory arrastra consigo a su novio Drew (John Reynolds) y a sus amigos Elliott (John Early) y Portia (Meredith Hagner), quienes en un principio no están muy convencidos de sumarse a la labor. Durante su camino, los protagonistas comienza a afrontar retos y sorpresas, lo que coloca a esta temporada en una especie de comedia dramática de misterio, finalmente consiguen su objetivo aunque las cosas se complican más a partir de ese momento.

Los acontecimientos finales de la primera temporada llevan a que la segunda transforme la búsqueda, ahora ya no se trata de una persona, sino de un objetivo: salir indemnes de una situación, lo que hace que la serie tome prestados elementos del suspenso psicológico, finalmente los protagonistas no consiguen su objetivo y las cosas se complican aún más.

La tercera temporada por su parte es en esencia una comedia con toques de drama judicial, lo ocurrido al final del ciclo anterior se transforma en una historia en la que se combinan elementos de juicio junto con guiños al mundo de los medios de comunicación y a su facilidad de montar circos con cualquier escándalo, por lo que la búsqueda se traslada a la idea de la libertad, el salirse con la suya e incluso el consuelo personal.

La cuarta temporada recupera un poco la esencia de la primera, ahora es la protagonista la que ha sido víctima de un secuestrador y son sus amigos los encargados de hacer la búsqueda y recuperar a una persona que ha dejado de ser ella misma durante su cautiverio. En este momento la serie pasó a adaptar una atmósfera de terror psicológico e incluso con algunos guiños a obras del género del cautiverio, como lo fue Misery.

Por último, la quinta temporada se centra en la búsqueda de la iluminación, un concepto filosófico y religioso que busca la trascendencia de las personas y su plena felicidad. Es probablemente la temporada más extraña de la serie y la que más desentona con la temática general, se desarrolla en un mundo semiapocalíptico en el que las grandes empresas y los influencers dominan el mundo e imponen su voluntad a los demás, probablemente sea una temporada hija de su tiempo al haberse filmado cuando el mundo todavía se encontraba luchando por salir de la pandemia de COVID-19, aunque mantiene la idea de la búsqueda como el eje rector.

Aquí deja de haber spoilers

Más allá de la historia, el entorno

Search Party es otra serie más sobre millennials con privilegios, eso no se puede negar, sin embargo, realmente se convierte en un programa que busca parodiar muchos de los vicios y virtudes de esta generación, desde su obsesión por los lugares estéticos de brunch hasta los problemas a los que se suelen enfrentar en diversos aspectos como las relaciones personales, el trabajo, la búsqueda de la identidad o encontrar algo en lo que creer.

Quizás una de las escenas más entrañables de toda la serie ocurre cuando tres de sus protagonistas se dan cuenta de que su vida está completamente alejada de lo que querían, que tratan de encontrar su poder, que son una generación perdida y que su única forma de afrontarlo es haciendo burla de ello, la plena esencia del pensamiento de una generación.

En muchos aspectos la serie recuerda a otras comedias recientes como Girls, Schitt’s Creek, Broad City, Barry o la más reciente Only Murders in the Building, aunque ninguna de ellas ha tenido una transición tan evidente en sus diversas temporadas, todas ellas mantuvieron una idea y una esencia que no fue variando, en cambio Search Party se atrevió a transitar por diversos géneros y elementos, aunque conservando la esencia de una comedia negra sobre unos veinteañeros en la búsqueda de algo concreto, desde una persona hasta una creencia, lo que lleva nuestros protagonistas a meterse en diversos enredos y a complicar las cosas más allá de lo necesario.

La serie también llega a tocar temas como la necesidad de creer en algo o encontrar un punto de unión con los demás, lo que se ve en cuestiones como el cristianismo protestante lleno de música, gritos y ventas de pasteles, hasta esas creencias recientes llenas de colores, elementos químicos, curas falsas y promesas de la trascendencia, todos ellos elementos presentes en la búsqueda de muchas personas, aunque como buena comedia se integran esos elementos a través de situaciones absurdas como la necesidad de un cargador para teléfono o ver una publicación en redes sociales, aunque ese tipo de cosas pueden ser más reales de lo que nos imaginamos.

La serie además tuvo unas particularidades propias de las nuevas épocas, siendo uno de los primeros productos que pasó a de emitirse en un canal de televisión (TBS en Estados Unidos) a integrarse como parte de la oferta de una plataforma de streaming, lo que hizo que los capítulos ganaran unos cuantos minutos de duración a partir de su tercera temporada, además de ganar algo más de libertad creativa.

Al final la búsqueda es algo que trasciende personas, grupos y sociedades, todos estamos buscando alguna cosa en nuestra vida y en muchas ocasiones eso nos lleva todo tipo de situaciones y enredos, que está bien verlos vistos representado en la televisión, aunque esto alcance algunos niveles de absurdo más allá de la vida real.

Search Party es una recomendable visión de la cultura millenial con algunos elementos innovadores como el crimen, las sectas, los medios sensacionalistas, las discusiones sobre propinas en los pueblos, los seguidores locos o las empresas interesadas en sacar dinero como sea, todo ello condensando en 50 capítulos de 25-30 minutos de duración que se pueden encontrar en HBO Max.

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