Antecedente

La contienda empezó —en la vista personal— el 26 de septiembre de 2014 con el incidente de la escuela normal de Ayotzinapa. Ese día empezaron las manifestaciones masivas en contra de Enrique Peña Nieto; propuestas para destituirlo por los partidos de oposición y la llamada “Verdad Histórica” del entonces procurador, Jesús Murillo Karam que conforme pasaron los meses e investigaciones independientes se fue desvistiendo esa verdad como un huevo cocido desprendiéndose el cascarón. Semanas después, el escándalo de corrupción sobre el renombrado caso de ‘La Casa Blanca’ y la constructora Higa.

Aunque Donald Trump —el actual presidente de los Estados Unidos— lleva siete meses en el poder, se lleva el récord sobre la decadencia de una administración. Con la salida de Steve Bannon determinó que su administración ha sido de las peores en la Historia de los Estados Unidos, pero los historiadores le darán su lugar.

Galería de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como Presidente de México, en las instalaciones del Congreso de la Unión: Palacio de San Lázaro
Toma del presidente Enrique Peña Nieto (1/Dic/2012)

En casi tres años, después de lo acontecido en Ayotzinapa, el gobierno actual se fue cayendo en un abismo de escándalos, malas respuestas y en una impopularidad abismal por parte de la población en general, y los que habían votado por él en 2012. Odebrecht y Pemex, exgobernadores de su partido siendo acusados de corrupción —Javier Duarte (el más notorio), César Duarte, Roberto Borge y Humberto Moreira—, su plagio de tesis; la invitación de Donald Trump en Los Pinos, aún como candidato presidencial; frases inmemorables de su sexenio como «Ya chole» en sus propagandas, «No me levanto todos los días pensando en cómo joder a México» y «¿Qué hubieran hecho ustedes?». Encuestas en que llegaron a ponerlo con más del 80 % de desaprobación en su gestión hicieron que ya desde 2015 empezara la carrera presidencial de 2018.

Estamos a un poco más de diez meses para la elección presidencial de 2018 —El 1° de Julio, por si desconocía ese dato— y todos los medios periodísticos ya han hecho sus análisis sobre los posibles presidenciables del próximo año, desde 2015 con la pasada elección legislativa y la elección de 16 gobernadores en México con respectivas alcaldías. Los primeros nombres que sonaban de forma contundente, en ese entonces; Margarita Zavala, Andrés Manuel López Obrador, Miguel Ángel Mancera, Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong, y el recién electo gobernador de Nuevo León —que ya no va a lograr muchas cosas por su caída de popularidad— Jaime Rodríguez ‘El Bronco’.

Al año siguiente se fueron sumando más nombres. El exrector de la UNAM y ahora Secretario de Salud, José Narro Robles; el recién acomodado a la Secretaría de Hacienda José Antonio Meade; el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño —con la controvertida Reforma Educativa y el control sobre la CNTE. En la oposición; Rafael Moreno Valle, exgobernador de Puebla —con su controvertida administración sobre recursos públicos y propaganda personal—; Ricardo Anaya, presidente de su partido, el PAN —Y su casa de Atlanta en donde vive actualmente su familia—; Jorge Castañeda y Pedro Ferríz de Con —opinadores, politólogos y periodistas— también se sumaron a la carrera previa de la presidencia.

Llegando al 2017, se sumaron: Enrique de la Madrid, actual Secretario de Turismo —e hijo del expresidente Miguel de la Madrid (1982-1988)—; Silvano Aureoles, actual gobernador de Michoacán; y Juan Zepeda, excandidato a gobernador del Estado de México.

Encuesta
Encuesta Reforma (23/Jul/2017)

Perspectiva actual

El 8 de septiembre, de manera oficial empieza la campaña presidencial —o la precampaña, según el INE—; ya tenemos al primer funcionario al que renunciará al cargo para aspirar a la presidencia, el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de México Miguel Ángel Mancera.

Margarita Zavala, la exprimera dama, ya ha hecho “precampaña” tanto en medios como en publicidad. Moreno Valle ha presentado un libro; Anaya no ha dado mucho de qué hablar. Pero tanto el PAN y el PRD han pensado un Frente Amplio Opositor para la contienda del próximo año, aunque dentro de sus partidos están en contra de esa coalición presidencial algunos miembros; derivado con la experiencia pasada de la elección a gobernador del Estado de México.

Andrés Manuel López Obrador ya se vislumbraba desde 2012 que buscaría la presidencia del 2018; aunque en los últimos meses su partido ha caído en escándalos de corrupción y colusión —Eva Cadena y los 500 mil pesos en el sobre; Rigoberto Salgado, delegado de Tlahuac y acusado de favorecer a Jesús Pérez Luna “El Ojos” en el Cártel de Tlahuac— así como aliados singulares —Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación de Miguel de la Madrid, autor de “La caída del sistema” de la elección de 1988; Esteban Moctezuma, presidente de Fundación Azteca (de TV Azteca); y Lino Kodorri, empresario y miembro de ‘Los Amigos de Fox’ durante la presidencia de Vicente Fox (2000-2006).

Se hizo la semana pasada la XXII Asamblea General del PRI, en donde determinaron cambios a sus estatutos generales, pero principalmente, las reglas para la asignación del candidato presidencial; en que no se necesita la militancia dentro del PRI para ser candidato a cualquier cargo popular. Dando oportunidad a José Antonio Meade a que pueda deslumbrar una posible candidatura presidencial.

Sobre los partidos pequeños, no queda de otra más que aliarse para no perder el registro ante el INE, como pasó la elección pasada con el Partido Humanista que no llegó a más del mínimo porcentaje requerido por el INE —3 % de votos en elección efectiva—; Encuentro Social llegó a salvarse bastante bien en la elección de 2015, pero en los últimos años se ha aliado con el PVEM y Nueva Alianza en las coaliciones del PRI. El PT, con la elección pasada del Estado de México ya es casi un hecho que se aliará con Morena para la elección del próximo año. Movimiento Ciudadano es la moneda en el aire, irse con Morena o con el Frente Amplio Opositor.

Elecciones a Gobernador en el Estado de México
Elecciones a Gobernador en el Estado de México (4/Jun/2017)

Posible panorama

La próxima elección será como las últimas; un parteaguas en la historia electoral de México y tristemente no será para bien. Una sociedad dividida, con cierto hartazgo social con la actual administración y sus políticas; candidatos en que ninguno llegue a convencer multitudes y sectores sociales.

Una gran desconfianza en el INE sobre esta elección —Seguirá siendo de papeletas, no de forma electrónica—; en la pasada elección del Estado de México se quedó a notar el mal conteo de las actas (dadas a conocer por su servidor). No es necesario ser un experto en encuestas y metodología para darse cuenta de que la sociedad mexicana cree que el INE hará un fraude en la próxima elección. Y con la noticia reciente que el presupuesto de los partidos para el próximo año será de 6 702 MDP, más coraje sale de la sociedad ante exorbitante cantidad presupuestaria para un ejercicio electoral.

Será la tercera vez que López Obrador se postule como candidato presidencial de forma consecutiva, igualando a Cuauhtémoc Cárdenas —1988, 1994 y 2000—, y así como han sido sus polémicas declaraciones en que no acepta los resultados de la elección no está descartado que esta vez se repita la historia; de un fraude de “La mafia del poder”. Pero en días recientes, sigue siendo el que lidera las preferencias electorales, aún dañada la imagen de su partido con Eva Cadena, Rigoberto Salgado y, como han determinado algunos articulistas, sus “aguas purificadoras”.

Margarita Zavala posee un enorme defecto, que no he determinado propiamente sino varios especialistas de izquierda: la sombra de su esposo y expresidente de México Felipe Calderón, que en su pasada administración declaró una guerra contra la delincuencia provocando un aumento bastante notorio de inseguridad; además de la crisis económica mundial de 2009. El llamado rumor de “borracho” que lo han catalogado sus críticos.

Además, el PAN se dio cuenta que por sí solo no podrá. Ni Ricardo Anaya o Moreno Valle pueden ir solos porque perderían ante sus “mortales” enemigos: el PRI y Morena. Por eso van con un frente amplio opositor, la suma de fuerzas para atraer un electorado que nota su descontento hacia sus partidos, candidatos e instituciones electorales.

Miguel Ángel Mancera tiene todas, menos la de ganar. Su administración en la Ciudad de México ha cumplido muy pocas de las expectativas de cuando fue elegido en 2012 con una amplia mayoría sobre Isabel Miranda de Wallace y Beatriz Paredes. Inseguridad en su mayor punto, transporte público deficiente —y el impopular aumento a cinco pesos la tarifa del Metro—, políticas ambientales pobres con contingencias en niveles que no se veían en años y un Hoy No Circula que no ha sido eficiente —hasta el Metro fue gratuito. Si bien, no es excesivamente odiado como al actual presidente, no posee una enorme popularidad entre los capitalinos que dieron su voto por él. Tendría que hacer una excelente campaña para salir del oscuro cuarto lugar en donde lo están colocando algunas encuestas.

El PRI tiene una misión complicada. Convencer al electorado a que voten por ellos, después de la actual administración, los escándalos de corrupción, y un presidente de partido —demasiado arrogante y con una autoestima excesivamente cínica, a mi parecer— que no refleja confianza al electorado después de su paso por CFE y su base de taxis en Monterrey. Por eso la apertura de sus candidaturas, que si bien es una buena estrategia electoral resultará a un posible “voto de castigo” del electorado, principalmente en los sectores jóvenes y de la Ciudad de México en general. Ni Meade, ni Narro Robles, ni Aurelio Nuño, ni Osorio Chong podrían ante esta misión complicada de cambiar la imagen del partido.

De las perspectivas independientes no serán nada sencillas. No hay un candidato notorio, reconocido y con excelente reputación para postularse. Para triunfar como independiente se necesitan tres cosas; dos de ellas realmente necesarias: Ser alguien conocido, tener carisma y, sobre todo, tener ideas que contribuyan a un cambio social. Un plan de desarrollo y trabajo en que tanto la sociedad popular como las clases altas y empresariales de México estén de acuerdo. Lo que muchos columnistas mexicanos desean: “El (Emmanuel) Macron mexicano”.

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Protestas en Palacio Nacional por el Caso Ayotzinapa (25/Oct/2014)

Comentarios finales

Se viene un año realmente salvaje, llegando a la saciedad de una sociedad que será bombardeada de propaganda política durante los próximos nueve meses. La clásica “guerra sucia” que se hacen en cada elección. “La esposa del borracho de Calderón”, “AMLO convertirá a México en Venezuela”, “El PRI va a hacer fraude” son frases que iremos escuchando en los próximos meses hasta el primero de julio —si bien nos va. Veremos ese día a un Lorenzo Córdova enfrentándose a las críticas del conteo; que varios sacaremos las inconsistencias del conteo de actas.

A un Enrique Ochoa Reza proclamándose ganador aún sin el anuncio oficial del INE; lo mismo con López Obrador. A una elección cerrada, en que el ganador se definirá con un porcentaje menor al 35 % de los votos —porque en México no existe la segunda vuelta como en el resto de América Latina— y diferencias mínimas que harán ir ante la FEPADE y el TEPJF con denuncias de violación de paquetes electorales, compra de votos, condicionamiento de beneficios sociales a cambio de votos y acarreo de votantes desde la primera hora de la mañana.

En redes sociales lleno de memes, gente desperdiciando su voto por ser gracioso, denuncias de fraude y todos lo acontecido. Después, de los resultados oficiales; si gana el PRI se acusará de fraude, manifestaciones a las afueras del INE, SEGOB o Palacio Nacional. Desconocimiento de resultados, debates largos en los medios.

Deseo, personalmente, que para diciembre de ese año no ocurra como pasó en la toma de presidencia de Peña Nieto en 2012; gente agresiva protestando afuera del Palacio Legislativo en San Lázaro, confrontación con los granaderos mientras el presidente electo dice ante la nueva legislatura del congreso «Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me  ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande».

De acuerdo al tiempo.

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